Oct 262011
 

DSC_6400¿ Como logró el hombre hace más de 2.500 años encontrar la tecnología necesaria para fundir la roca y  convertir sus fortalezas en inexpugnables estructuras vitrificadas ?

Así comienza uno de los capítulos de una serie de 13 documentales de uno de los mejores divulgadores científicos de nuestra época: Arthur C. Clarke.

Creo recordar que la serie se estrenó en España allá por los años 80, y bajo el título de Misterios del Mundo de Arthur C. Clarke. En uno de los capítulos “Sabiduría Milenaria” se nos contaba de la existencia de una colina en Escocia, cuya cumbre aparece protegida por un muro de pequeñas piedras,  fusionadas entre si debido a un calor intenso y prolongado que había conseguido “derretirlas”.

Construido en plena edad de piedra en el yacimiento se han localizado varios restos de casas de planta circular, y excavaciones efectuadas en el interior del castro han localizado un hacha de piedra datada entre el 2.000 y el 800 a. C y un anillo de bronce de entre los siglos III a I a. C, probablemente perteneciente a un carro de combate.

DSC_6459Tap O’Noth (57,351314, -2,85897) se encuentra a 20 millas al oeste de Inverurie, en Aberdeenshire y se puede llegar al mismo desde la carretera A97, desviándonos hacia la A941 al llegar a Rhynie. Apenas un kilómetro después, nos desviaremos por un camino que hay a la derecha, sin asfaltar, pero que puede ser perfectamente transitado en coche,  y que desemboca en una pequeña explanada donde aparcaremos el vehículo. Desde el aparcamiento un pequeño sendero serpenteante de apenas tres kilómetros nos conducirá hasta la colina


Ver Fotanica – Tap O’Noth en un mapa más grande
 

Al coronar Tap O’Noth nos encontramos con un elevado muro de más de 6 metros de altura que traza un rectángulo alrededor de la colina de unos aproximadamente 102 x 43 metros de lado, con un perímetro total de unos 290 metros. Está orientado al noroeste con una desviación con respecto al norte de unos 45º.

El muro no es sólido, ya que está conformado por pequeños guijarros  sueltos, aunque al rodearlo pudimos comprobar la existencia de algunas secciones compactas, en donde las piedras aparecen fusionadas entre si.

Sus constructores no emplearon argamasa para dar solidez al muro,  sino calor, calculándose que fueron necesarias elevadas temperaturas de hasta 1.000ºC durante prolongados períodos de tiempo para fusionar dichas secciones, presentando algunas de las rocas llamativas cristalizaciones en su superficie.

DSC_6486La irregularidad de las secciones vitrificadas parece apuntar a la teoría de que dichos muros pudieron fundirse accidentalmente en el transcurso de alguna batalla, aunque por otro lado la cristalización uniforme tanto en las caras externa como interna no descarta que sus constructores poseyeran alguna técnica, actualmente perdida, para fortalecer los muros soldando las rocas.

Son varios los investigadores que  han intentado infructuosamente replicar el proceso de vitrificación.  En concreto en el documental anteriormente mencionado un equipo dirigido por el arqueólogo Ian Ralston construye un muro de unos 8 metros de longitud a partir de un esqueleto interno de vigas de madera, una estructura claramente inspirada en los “Murus Gallicus” descritos por Julio César en sus Comentarios sobre la Guerra de las Galias. Posteriormente rodean el Murus con toneladas de leña a la que le prenden fuego.

Al caer la noche y tras 6 cargas de madera, Ian Ralston comienza a comprender que con independencia del problema de la temperatura necesaria para fundir la roca, tampoco entiende como los constructores se las habían arreglado para subir hasta la cima dichas cantidades de leña.

A la mañana siguiente el interior del muro aún estaba ardiendo, y tras 22 horas derriban la estructura para comprobar los resultados, no encontrando secciones completas fundidas, de hecho si siquiera consiguen grandes porciones  de roca vitrificada, tan solo algunos pequeños y decepcionantes trozos.

DSC_6513En nuestra visita estuvimos un buen rato recorriéndolo, y con independencia de las secciones solidificadas, pudimos encontrar piedras sueltas vitrificadas a lo largo de toda la sección del muro.

Ateridos por un viento helado que soplaba con fuerza, nos resguardamos entre algunas de sus secciones vitrificadas y dimos buena cuenta de un paquete de galletas mientras terminaba de ponerse el sol.

Los muros de Tap O’Noth puede resultar extraños, pero son tan solo una de las mas de 50 fortalezas vitrificadas que se pueden encontrar en Escocia.

Enlaces:

Royal Commission on the Ancient and Historical Monuments of Scottland

Tap O’ Noth en WalkHiglands

Página personal de Ian Ralston

 

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